Delpo perdió en Roma

El tandilense Juan Martín Del Potro quedó eliminado en los octavos de final del Masters 1000 de Roma al abandonar hoy por una molestia en el aductor de la pierna derecha el partido que perdía con el belga David Goffin por 6-2, 4-5 y 40 iguales con el europeo al servicio.

Del Potro, sexto en el ranking mundial de la ATP, perdía con Goffin (10) al cabo de una hora y 48 minutos cuando dijo basta aquejado por el dolor en la pierna que le impedía desplazarse cómodo, y entregó un partido que nunca lo tuvo como dominador y en el que mostró un nivel inferior al que había lucido ayer en su debut.

El tandilense, de 29 años, se presentó en Roma hace 24 horas con una victoria sobre el promisorio griego Stanislas Tsitsipas (43) y se sabía que debía crecer en su juego para doblegar a un tenista sólido como Goffin, quien hace tres años que se mantiene entre los 15 primeros del mundo y tenía un historial igualado con el argentino de una victoria para cada uno en partidos jugados en 2016 sobre superficie rápida.

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Zverev campeón en Madrid

Con 21 años, el número tres liquida a Thiem en la final de Madrid (doble 6-4, en 1h 18m) y eleva su tercer Masters 1000 sin ceder un solo set ni un servicio en sus cinco partidos en el torneo.

Tiene la forma y el fondo. Tiene la arrogancia, el deseo y el convencimiento. Tiene el físico, la técnica y la edad ideal para el despegue definitivo. Y tiene, ante todo, un don, el sello propio de los elegidos. Lejos de abrumarle, digiere esa ola de exigencia con la naturalidad de aquellos que se saben únicos, señalados, predestinados a hacer de lo suyo algo grande. Y en esas está Alexander Sascha Zverev, el joven alemán que lleva un tiempo en boca de todos y que poco a poco va respondiendo a todas las expectativas que existen en torno a él, enormes, pues se le considera la próxima gran figura de la raqueta, el gran nombre que sonará de aquí en adelante.

De momento, a sus 21 años, ya es el número tres del mundo y posee tres títulos de Masters 1000: abrió boca el curso pasado en Roma, derrotando a Novak Djokovic; continuó en Montreal, deshaciéndose del gran tótem, Roger Federer; y ahora también ha dejado huella en la arena de Madrid, diluyendo a Dominic Thiem en la final (doble 6-4, en 1h 18m) y convirtiéndose así en el quinto jugador en activo que gana al menos tres trofeos de los 1000, por detrás de Rafael Nadal (31), Djokovic (30), Federer (27) y Andy Murray (14). Es decir, aun estando muy lejos de ellos todavía, Zverev se dirige hacia donde quiere estar y donde se intuye que puede instalarse.

Lo tiene todo para antes o después gobernar. Mamó el tenis desde la infancia –sus padres son profesores y su hermano Mischa, nueve años mayor, es profesional desde 2005–, su cuerpo responde al molde moderno (1,98 y 86 kilos) y su palanca es bestial. Llegó a Madrid el último, porque venía de ganar otro trofeo en Múnich, y en cinco días ha desfilado con paso militar: no ha cedido un solo set en la Caja Mágica –Donskoy, Mayer, Isner, Shapovalov y Thiem han sido sus escollos– y tan solo una bola de break, y en la final del futuro batió al austriaco, la otra gran figura emergente y llamado a ser el dominador de la tierra, toda vez que Nadal le abra definitivamente paso.

El pulso fue equilibrado, aunque la voz cantante la llevó en todo momento el de Hamburgo. Dos roturas en los primeros turnos de saque de su rival le bastaron. El resto, un reloj; ahora bien, aún le queda mucho por pulir. Deficiente todavía en la red, Zverev se impone a partir del servicio y el juego desde la línea de fondo. Su derecha va afilándose y donde esconde verdaderamente un demonio es en el revés, sobre todo cruzado. Por su carácter recuerda en ocasiones al Djokovic primigenio –“soy ‘fuego’, a veces me tienen que parar”–, aunque su desempeño es mucho más pausado, menos eléctrico o explosivo, pero igualmente demoledor. Se le espera y él responde, aunque su asignatura pendiente son los Grand Slams: en ninguno de ellos ha alcanzado los cuartos y los octavos de Wimbledon (2017) son su tope.

Hasta hace poco se le integraba en la denominada Next Gen, la generación venidera, pero él se desmarca del grupeto de aspirantes –“algunos de ellos ya estamos aquí, veremos quiénes continuamos arriba”– y dice ser ya toda una realidad. Familiar, con un comportamiento más bien ruso a pesar de haber crecido en Alemania, vivir en Montecarlo y haberse formado en EE UU, no va a ningún lado sin su perro Lovik; sigue mucho la NBA y su padre Alex, técnico a la vez, vigila todos sus pasos; su ídolo es Federer y su mejor amigo en el circuito es el doblista brasileño Marcelo Melo.

Contra Thiem –4-1 a su favor en los precedentes– resolvió con fiabilidad, teniendo en cuenta además que el austriaco, verdugo de Nadal, pareció habérselo dejado casi todo en el pulso con el mallorquín. Fue una tarde más bien plana. Faltó emoción, hizo frío en la central y se echó en falta algún gran punto. Thiem, desmejorado y negado por segunda vez en Madrid, no colaboró, y Zverev, sin pretensión de excederse, quiso que todo acabara rápido. El duelo que presumiblemente marcará los próximos años tiene ahora mismo una jerarquía definida: hoy por hoy, Sascha está por encima. Le queda un mundo por crecer, pero de él ya no se puede hablar en clave de futuro. Si hay alguien que puede codearse con los grandes y agitar el panorama es él. Zverev es ya un presente en toda regla. Un magnífico presente para el tenis.

Alegre, pero sin desprender una sensación eufórica, Zverev atendió a los periodistas con un ligero retraso. Antes se despidió del todavía director del torneo, Manolo Santana –“Manolo, has sido un icono del tenis. Este es tu último año, así que vete a casa y descansa. Te lo mereces…”– y en la sala de conferencias se expresó de forma contenida.

“Espero que este no sea mi último Masters 1000, confío en ganar unos pocos más…”, bromeó, antes de señalar irremediablemente a Nadal como el hombre a batir en los dos torneos de arcilla que restan. “Él, sea donde sea el torneo, es el favorito. Lo va a ser en Roma [esta semana] y lo será en París [a partir del 27]. Obviamente estoy increíblemente feliz, pero todavía me queda mucho trabajo por delante”, afirmó.

Luego, el alemán se refirió a su progresión física, más que notable en las dos últimas temporadas. En ese sentido, el protagonista dijo que en este periodo ha ganado 15 kilos de peso. “Estoy tratando de añadir algo de peso a mi cuerpo, de mejorarlo. Probablemente peso 15 kilos más que hace dos años. Es algo en lo que estoy trabajando…”, concluyó.

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Rafa perdió en Madrid

El español Rafael Nadal cayó ante el austríaco Dominic Thiem en los cuartos de final del Masters 1000 de Madrid y dejará de ser el número uno del mundo. El jugador que ocupa el puesto 7° del ranking ATP se impuso en sets corridos por 7-5 y 6-3, y dio el golpe ante el máximo favorito a quedarse con el certamen.

El oriundo de Mallorca defendía el título en la capital española, por lo que a partir del lunes el suizo Roger Federer le arrebatará el liderazgo del ranking. El de Basilea, ausente de la gira de polvo de ladrillo, regresará a la cima luego de seis semanas.

A Nadal, además, se le cortó una seguidilla fenomenal de 50 sets ganados en forma consecutiva sobre una superficie (polvo de ladrillo). El jueves, con su victoria en los octavos de final ante el argentino Diego Schwartzman, había superado los 49 que John McEnroe había logrado en 1984 sobre moqueta.

Ni me planteo mantener el número uno. Desde enero hasta Montecarlo he jugado cero torneos, son tres meses regalados y mucha ventaja para todos los demás. Me quedan dos semanas buenas en tierra para sumar”, dijo el español en la conferencia de prensa posterior a la derrota, con ánimos de quitarle importancia a la caída en el ranking.

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Delpo eliminado en Madrid

Dusan Lajovic, número 95 en el ranking mundial se impuso al argentino Juan Martín del Potro en un angustiante final por tie-break (8-6) y lo eliminó del Masters 1000 de Madrid. El sueño de una victoria para el tandilense se esfumó. El serbio se impuso 3-6, 6-4 y 7-6 (8-6) en dos horas y media de juego. Era la primera vez que se veían las caras en el circuito.

“Estoy increíblemente feliz de haber ganado. No puedo creerlo todavía. Llegué a pensar que estaba perdido, pero igual seguí luchando” dijo Lajovic.

El partido para Delpo había arrancado bien, pero se complicó al promediar la hora de juego. Sufrió y la tribuna sufrió con él. Los nervios se palpaban en los murmullos y en las miradas ansiosas, los puños apretados de quienes miraban desde las gradas en la tarde calurosa. Abajo, en el polvo de ladrillo, que no les es tan favorable, el tandilense peleaba. La hinchada argentina no lo abandonó. Aplaudió y coreó su nombre tantas veces pudo.

Del Potro fue un jugador en el primer tramo del partido y se impuso cómodo en el primer set. Pero al promediar el segundo, las cosas se pusieron difíciles. Se lo vio más cansado y con menos aciertos ante un jugador que está muy por detrás de él en el ranking.

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Nadal finalista en Mónaco

Rafa Nadal ha alcanzado su duodécima final del torneo de Montecarlo, tercer Masters 1.000 de la temporada, al imponerse al búlgaro Grigor Dimitrov (6-4, 6-1), y buscará su undécimo título en el Principado ante Kei Nishikori, que ganó la otra semifinal a Alexander Zverev.

De esta manera, el número uno del mundo regresa a la final de su adorada arcilla roja monegasca, donde se ha hecho con el trofeo en 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2016 y 2017. Sólo el serbio Novak Djokovic, en la final de 2013, fue capaz de impedir que el manacorí mordiese el trofeo.

En una cálida mañana en el Principado, el balear puso la directa para firmar cuanto antes su pase a la gran final. Con un 3-0 después de romper en el segundo juego en su segunda bola de ‘break’, Nadal comenzaba a encarrilar el duelo, pero pronto emergió un sólido Dimitrov para alargar el parcial.

Aunque el manacorí gozó de bolas de rotura en todos sus juegos al resto, el número cinco del mundo resistió y le devolvió el quiebre en el quinto juego. Sin embargo, a Dimitrov le acabaron pesando su pobre porcentaje de puntos ganados al segundo servicio -29%, por 60 de su rival- y sus cinco dobles faltas.

En el décimo juego, Nadal dispuso de dos pelotas de quiebre para cerrar el parcial, que finalmente se llevó tras algo más de una hora de duración. Fue el comienzo del desmoronamiento de Dimitrov ante un tenista imbatible en el polvo de ladrillo.

Y es que el número uno del mundo clavó en la segunda manga el inicio de la primera; su contricante entregó en blanco su primer servicio, y poco después consolidó su ventaja (3-0). La rotura en el cuarto juego confirmó que el fin estaba cerca; en la primera de sus cuatro bolas de partido, selló la contienda en una hora y 31 minutos.

De esta manera, Nadal buscará su undécimo título en Montecarlo -2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2016 y 2017- ante Kei Nishikori , que ganó en tres sets a Alexander Zverev.

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Isner, campeón en Miami

El estadounidense John Isner venció ayer al alemán Alexander Zverev y consiguió el título de campeón en el torneo de tenis de Miami, el más importante de su carrera.

Isner, de 32 años, derrotó a Zverev con parciales de 6-7 (4-7), 6-4 y 6-4, tras dos horas y 32 minutos de partido, y levantó su primer trofeo de categoría Masters 1000 después de finales perdidas en Indian Wells, Cincinnati y París.

Fue un duelo muy parejo, en el que contaron mucho los detalles. Ni Zverev ni Isner cedieron en un primer set más bien plano, con cada uno apoyado en su turno de saque. El desempate, dominado por el alemán, marcó apenas un indicio, no una tendencia. Isner siguió firme con su servicio, imperturbable pese al primer set perdido, y logró premio en el final de la segunda manga, cuando los intercambios tuvieron cuotas de alto nivel.

En momentos así, como el noveno y el décimo juego, el norteamericano volvió a demostrar que no es solo un jugador de servicio, y definió con precisión y audacia varios puntos intensos.

Y encontró premio, además, cuando obligó a un tercer set definitivo al tomar el saque de Zverev.

El estadounidense, envalentonado, puso en aprietos a Zverev ya en el arranque del tercero, y continuó así con varios puntos de quiebre más. Zverev no pudo salvar el último de ellos, cuando sacaba con 4-4, y allí Isner olió el título.

Al saque, el gigante de 2,08 metros de altura firmó un juego implacable, en blanco, que redondeó sin atenuantes su primera gran victoria en el circuito.

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Indian Wells: Delpo campeón

Juan Martín del Potro se proclamó este domingo campeón por primera vez en Indian Wells, primer Masters 1000 de la temporada, al superar en la final al suizo Roger Federer por 6-4, 6-7 (8) y 7-6 (2) en dos horas y 43 minutos.

Del Potro, que se hace así con el primer Masters 1000 de su carrera, se convierte en el primer argentino que gana el campeonato en toda su historia y en el primer sudamericano desde que lo lograra el chileno Marcelo Ríos en 1998.

El de Tandil disputaba su segunda final en el desierto californiano. La anterior fue en 2013, cuando perdió contra Rafael Nadal. Las otras finales de Masters 1000 que disputó las perdió ante Andy Murray en Montreal (2009) y ante Novak Djokovic en Shanghái (2013).

Federer arrancó el duelo con su solidez de costumbre, hábil buscando los desplazamientos laterales de su rival y deleitando al público con la depurada clase de sus golpes. Del Potro, mientras tanto, mostraba un revés muy mejorado y un servicio inexpugnable, además de una gran valentía subiendo a la red en momentos clave.

En el quinto juego, a los 16 minutos de partido, llegó la deseada rotura de saque para el argentino. Se la apuntó tras un error no forzado de Federer, algo que fue habitual en esa primera manga dominada por la soltura del de Tandil con la derecha, incluido un revés cruzado maravilloso con el que consolidó la ventaja (4-2).

Más adelante, se adjudicó su saque en blanco (5-3) mientras Federer recordaba al que jugó este sábado frente a Borna Coric en el primer set, indeciso por instantes y sin determinación en golpes importantes.

Del Potro se llevó con claridad el primer set, donde únicamente dejó escapar seis puntos bajo su saque.

El argentino puso en pie al estadio con un golpe por debajo de las piernas en el segundo juego de la siguiente manga, pero su rival no perdía comba y llevaba la voz cantante en el segundo set, celebrando efusivamente cada vez que aseguraba su saque.

Con 5-4, Federer dispuso de dos bolas de set que fueron neutralizadas por su contrincante, que obligó a su rival a disputar la muerte súbita. El suizo, que se mostraba desesperado por momentos con el juez de silla, pareció ganar el set, pero su primer saque resultó fuera tras la revisión del “ojo de halcón”.

Instantes después, cometió una doble falta (6-6), pero se recuperó a tiempo -a pesar de que del Potro dispuso de un punto de partido- para enviar el choque al desempate.

El público, completamente volcado con el número uno del mundo a pesar de que florecían algunas banderas argentinas en la grada, vio cómo los dos tenistas, tocados físicamente y menos finos, mantuvieron la igualdad hasta el noveno juego, donde rompió el suizo.

Federer servía para llevarse el partido, pero no pudo materializar ninguna de las tres bolas que tuvo para levantar el trofeo. Del Potro empató el choque (5-5) y, enardecido, pidió apoyo a los espectadores poco antes de situarse a un juego de hacer historia (6-5).

En el “tie-break”, el tandilense pisó fuerte (5-0) y aprovechó el mar de errores de un descentrado Federer, que deja así con marca de 18-7 sus enfrentamientos directos con del Potro.

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Del Potro campeón en México

El argentino Juan Martín del Potro se consagró campeón de la vigesimoquinta edición del Abierto Mexicano de Tenis, jugado en el balneario de Acapulco, la noche del sábado tras vencer en la final al sudafricano Kevin Anderson en dos sets con parciales de 6-4 y 6-4.

Del Potro, sexto cabeza de serie, se impuso a Anderson, quinto sembrado, en una hora con 40 minutos y 40 segundos.

El inicio del partido fue muy trabado. En el primer set, los dos le apostaron a sus servicios y se fueron parejos hasta el 3-3 defendiendo el saque de manera eficiente y sin permitir ningún break point.

La actitud de ambos sobre la pista devino en un enfrentamiento muy reñido. El juego seguía 3-3 cuando los dos subieron hasta la red y sostuvieron un duelo en corto que ganó el argentino estrellando la pelota en el sudafricano.

En ese momento estallaron las ovaciones a favor de la “Torre de Tandil”. La gente entonó en las tribunas el cantito “oe oe oe oe, Delpo, Delpo”. Motivado, Del Potro por fin logró el quiebre para ponerse en ventaja 4-3.

Aunque Anderson levantó un set point en el 5-3, el argentino pudo resolver la primera manga 6-4 en 54 minutos.

En el segundo set, Del Potro se lució de otras maneras ante Anderson, por ejemplo con un drop shot o agigantándose -aún más- para evitar que lo techara una devolución del sudadricano.

El tandilense le dio rumbo definitivo al partido con otro rompimiento y al refrendar ese quiebre con una tanda de potentes saques se puso en ventaja de 3-1.

“Devolverle el servicio fue muy complicado. Él saca muy fuerte”, comentó Del Potro tras el partido.

“Después traté de jugar inteligente desde el fondo de la cancha. Sabía que los puntos largos me iban a beneficiar a mí”, detalló.

Así, la “Torre de Tandil” se adjudicó el título número 21 de su trayectoria, además de 500 puntos para el ranking mundial de la ATP.

“Creo que la suerte me acompañó en todo el torneo y yo pude demostrar con mi juego”, valoró Del Potro al que se coronó tras vencer a tres jugadores del top ten: al austriaco Dominic Thiem (6/ATP) en cuartos de final, al alemán Alexander Zverev (5/ATP) en la semifinal y a Anderson (8/ATP) en la final.

“La verdad que ganarle a jugadores tan buenos en un torneo tan importante realmente es muy lindo para mí”, remató Delpo.

“Ha sido una semana fantástica”, subrayó el número 9 del ranking mundial.

Con la coronación de Del Potro, nuevamente un tenista latinoamericano ha ganado el Abierto de Acapulco.

El último que lo había hecho fue el también argentino Juan Ignacio Chela en 2007.

Por su lado, Anderson perdió la final del Abierto Mexicano por segunda vez, la anterior fue en 2014 cuando fue superado por el búlgaro Grigor Dimitrov.

Además, Del Potro confirmó su dominio total sobre Anderson con siete victorias en igual número de enfrentamientos.

Antes en la final de mujeres, la ucraniana Lesia Tsurenko, séptima favorita, venció la suiza Stefanie Voegele en tres sets con parciales 5-7, 7-6 (7/2) y 6-2 y estableció su bicampeonato en el torneo de Acapulco.

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Federer #1

Roger Federer ha regresado este lunes a la cima del ranking mundial tras ganar el torneo de Rotterdam y sumar 500 puntos que le han aupado a lo más alto de la clasifcación. Con este hito, el tenista de Basilea ha pulverizado numerosas marcas como ser el número 1 de más edad (36 años) entre otras. Sin embargo, Federer afirma que este éxito no es sólo suyo.

Por esta razón, el tenista suizo ha subido una foto a su cuenta de Instagram en la que aparece junto a los diversos entrenadores que ha tenido durante su carrera como Ivan Ljubicic, Stefan Edberg, Severin Luthi o el español Pepe Higueras, además de su mujer Mirka Vavrinec. A todos ellos Federer les dedica haber alcanzado el número 1 con este mensaje. “Nunca habría podido el número 1 más veterano sin mi equipo. Gracias a todos los que me han ayudado en este camino”.

Federer espera seguir sumando éxitos en este 2018 y su siguiente objetivo tras ganar el Open de Australia y recuperar el número 1 pasa por revalidar los títulos en los Masters 1.000 de Indian Wells y Miami.

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AO 2018: Federer campeón

El suizo Roger Federer venció al croata Marin Cilic, por 6-2, 6-7 (5), 6-3, 3-6 y 6-1, en tres horas y tres minutos para ganar por sexta vez el Abierto de Australia, y levantar después la Copa Norman Brookes entre lágrimas, celebrando su vigésimo título del Grand Slam. Solo las estadounidenses Margaret Court, con 24 grandes, Serena Williams, con 23 y la alemana Steffi Graf, con 22, superan a Federer en la lista de Grand Slams conseguidos.

Con la victoria de este domingo en la Rod Laver Arena, Federer, defensor del título, iguala los seis títulos del serbio Novak Djokovic en Melbourne Park, y del australiano Roy Emerson, y amplía su palmarés con el 96 de su cuenta.

Este nuevo título, el segundo esta temporada tras el logrado en Perth con su país, en la Copa Hopman, mantiene al suizo como segundo jugador en la lista ATP de este lunes, pero a tan solo 115 puntos del español Rafael Nadal.

Por segundo año consecutivo, Federer necesitó cinco sets para coronarse campeón en el primer grande de la temporada, en una final que sorpresivamente se disputó con el techo cubierto de la central, porque la organización del torneo así lo decidió al aplicar el índice WBGT, que combina factores como la humedad, el viento y la radiación solar, que superó el límite de 32,5 grados.

Veinticuatro horas después de la gran final femenina entre la danesa Caroline Wozniacki y la rumana Simona Halep, Federer y Cilic brindaron otro gran partido como colofón de este torneo, en el que el suizo ha puesto distancia de nuevo en cuanto a los grandes, y ya supera en cuatro a Rafael Nadal, con 16, a Pete Sampras, con 14, y a Roy Emerson y Novak Djokovic con 12.

De nuevo volvió a sufrir Federer, que quería ganar el torneo por segunda vez sin ceder un solo set, como lo logró en 2007 y como también hizo en Wimbledon el año pasado, y que salvó una situación conflictiva en el comienzo del quinto set, cuando Cilic lanzado y demoledor con su derecha tras ganar el cuarto set, tuvo una bola de rotura en el comienzo del definitivo.

El suizo salvó la situación y a continuación rompió a su rival, para poner luego más distancia en el marcador con 3-0, y jugar a placer ante Cilic, que al final ha sido el único jugador que este año ha logrado arrebatar a Federer, no solo un set, sino dos. Bjorn Borg (Wimbledon 1976 y 1978 y Roland Garros 1980) y Nadal (Roland Garros 2008, 2010 y 2017) seguirán siendo, de momento, los únicos que han ganado tres torneos de Grand Slam sin ceder un set.

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