May 25

Absurd than fiction

Posted by Diego Murcia in Películas

No vayan a ver Casa de mi Padre. No malgasten su dinero. La cinta es un muy mal experimento. Nunca debió ser soltada al público sin antes haberle realizado mil cirugías plásticas que la dejaran despampanante…, si es que así se le puede llamar a este Frankenstein cinemático.
La historia es muy sencilla, en apariencia: Armando Alvarez (Will Ferrell) ha vivido y trabajado en el rancho de su padre Miguel (Pedro Armendáriz Jr.) en un pueblo rural de México toda su vida. Su familia pasa por dificultades financieras, pero cuando Raúl (Diego Luna), el hermano menor de Armando, llega a casa con su prometida, Sonia (Genesis Rodriguez), don Miguel cree estar salvado. Él cree que el éxito de Raul como un hombre de negocios resolverá los problemas de la hacienda, puesto que se ofrece a liquidar las deudas en las que su padre ha incurrido. Armando se enamora de Sonia, y se embarca en una lucha de celos con Raúl, que solo se ve opacada por la guerra que se ha desatado contra el más temido señor del narcotráfico en México, el poderoso Onza (Gael García Bernal).
Hay dos tipos de discursos narrativos que se nos presenta al inicio de la historia en cuestión: el primero, que presenciaremos una historia de vaqueros o de narcos (no hay una definición muy clara en los primeros 15 minutos del filme) y el segundo, que la película es una parodia. Ambos discursos se complementan, y separarlos ahora es solo justificar que creo haber entendido las reglas del juego que me propusieron en el cine, frente a la pantalla.
La película da inicio. Hay una toma amplia que muestra vaqueros pastando ganado. Hablando de la vida, riendo de las pequeñas cosas que dan sentidos a sus existencias. Estamos en que presenciamos una parodia, la pista nos la da una voz-en-off que, en inglés, nos explica que los diálogos serán en español “porque es una historia en español”, remata. Desde luego, ya estamos sobre aviso porque las primeros diálogos que escuchamos son protagonizados por tres vaqueros -uno de ellos Ferrel- cuyos forzadas y lentas frases denotan que el español no es su lengua materna. Hay exceso de pausas, dramatismo en exceso. Pero, de eso se trata el chiste: hacer burla de las malas viejas películas de vaqueros mexicanas y de las aburridísimas y lentísimas soap operas estadounidenses.
Para ello, el director Matt Piedmont hace uso de todas las técnicas fílmicas de ambos géneros: todos las tomas posibles en cada escena, mezclando planos para dar dramatismo a los diálogos, drenando música de fondo para crear patetismo o exaltación y adornando ambientes con escenarios artificiales, como las películas de bajo presupuesto, etc. Sí, todo es a propósito, incluso, el que sea mala es una movida calculada. Pero se les salió de las manos, no supieron dosificar.
Como apunta el sitio Rotten Tomatos, a propósito de esta cinta, “… Casa de mi Padre would have worked better as a fake trailer or short film…”. Y es que, el avance mata de la risa, llena de expectativa. Pero, para desgracia de nosotros ilusos aficionados a la risa, este filme resulta una de esas historias que se resuelven de maravilla en sus cortos promocionales colgados en You Tube que en la pantalla grande. Esto duele, decepciona, porque si te dijeran en el promo: querido espectador, lo que usted acaba de ver es lo más emocionante de nuestra cinta, uno no (mal) gastaría su dinero.

No me mal entiendan, la idea de juntar a Ferrel con Luna-García no me pareció descabellada sino interesante.
Por un lado, las pocas películas que he vida del actor norteamericano no me han dejado tan mal sabor de boca. Dos de sus filmes tengo en gran estima por su enorme crítica social y cultural, una hacia los mass media y la otra hacia los escritores de best seller: Anchorman: The Legend of Ron Burgundy (2004) y Stranger Than Fiction (2006).
El Rudo y el Cursi se han forjado toda una reputación fílmica protagonizando cintas buenas y malas, eso ni qué. Pero muchas de sus actuaciones son memorables y los mantienen vigencia como Y tu mamá también, Todo el poder, Milk, Babel, etc. Rudo y cursi fue una de esas cintas homenajes a la mexicanidad a la que le apostaron como dúo protagónico y en el que ya hacían gala de la filosofía del absurdo. A muchos no les gustó esta propuesta; a otros, pues la fama que precede a los “Charolastras”, les hizo darles el beneficio de la duda.
Este filme me hizo pensar en qué hubiera pasado si alguna vez Cantinflas y Chaplín, hubieran trabajado juntos en una película: ¿sería posible vencer las barreras culturales? Mejor dicho, ¿se ríen los hispanos -no se diga los mexicanos- de lo mismo que se ríen los estadounidenses? ¿Si es eso posible, cómo se le hace, siendo ambos pueblos tan distintos en sus entrañas? ¿Y si se juntan ambos humores, me harán reír? Creo que solo puedo contestar a esta última pregunta en pasado: no.
¿Será que la comedia es un arte difícil de dominar, será cuestión de suerte, será cosa de presupuesto, será que Casa de mi Padre no era la película para hacer esta prueba?… ¡Será el sereno! En lo personal, me parece que aderezaron de demasiadas absurdas situaciones a la historia y esto la volvió cansina, por estar contando el mismo chiste cada dos minutos. Esto repercutió en sus actuaciones, que lejos de ser graciosas se me antojaron fofas. Se les veía incómodos, como si fueran conscientes de que estaban haciendo el bobo; pero ni modo, ya estaban en el caballo y había que montarlo.
En términos narrativos, me hicieron falta algunas justificaciones como en el extraño “acento” con el que Armando Álvarez, el personaje principal, habla en la película. Por cierto, de todos los actores estadounidenses, fue el que más batalló para decir sus líneas. Su hablar se caracterizó por la lentitud. Ferrel, que confundió a cada rato artículos pronominales con indefinidos y masticó incontables veces aquellas palabras que no alcanzó a recordar o que simplemente no supo cómo pronunciar. Y lo peor es que recurrió a esta “técnica” interpretativa para confundir al espectador y dejarle a él el trabajo de completar las ideas que desarrolló en sus líneas. Como alguien mencionó en un comentario en la red: “Tienen mejor guión las películas de Mario Almada”, que ya es decir.
Como experimento, otra de las grandes fallas de la película fue el tiempo del desarrollo de la trama: la historia se pudo resolver en 15 minutos. En 20, siendo exagerados. Pero no. Se estiró hasta el cansancio y se rellenó con efectos acartonados dignos de una película de Ed Wood. La impresión que me da es que esperan que los vendedores -Luna, García y Ferrell- sostengan el productos por sus caras bonitas.
Esto me lleva a una segunda reflexión:
Hollywood ya no sabe qué hacer para sostener su industria ni encuentra de dónde copiar historias para hacer las propias versiones. Tal parece que ni reviviendo a sus viejos héroes de los 80 y 90 están dando pie con bola. Y los superhéroes de la Marvel y de DC Comics se les están acabando (¿tanta huelga de guionistas para esto?), que ahora no solo se envalentonan a hacer mezclas de géneros sino de estrellas fronterizas. No sé en qué va a acabar esto.
Puede que esté equivocado, pero Gael García acabó entre los grandes con Amores Perros. No desdeño su trabajo anterior a este éxito de taquilla -recuerdo con cariño, la historia de El Abuelo y yo, que protagonizó junto con Ludwika Paleta- pero di gracias a Dios cuando el reinado del Caballo Rojas, de Weber Chatanuga y otros tantos innombrables finalizó. Digamos que gracias a esta película y a otras pocas que ya rondaban por ahí, como La invención de Cronos, del incipiente Guillermo del Toro, abrían el telón a una nueva era del cine mexicano internacional que ahora podría volver a presumir de bueno. Pero, al igual que al cine estadounidense, parece que las historias se les están acabando y que los temas se están repitiendo: narcos, narco, narquito. ¿No me creen? ¿Ya vieron El Infierno? ¿Miss Bala? ¿Salvando al Soldado Pérez? La lista es inmensa y se ha apoderado de las telenovelas, las novelas negras, los blogs, los programas de radios… ¿Estaremos presenciando la resurrección de Alfonso Zayas y sus bodrios fílmicos al estilo de Los Narcosatánicos…?

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