Uruguay sale 9.º y 50 años de Nasazzi

El temple de José Nasazzi con el eterno distintivo de capitán que llevó en su brazo izquierdo desde que debutó en 1923 con la celeste, quedó reflejado en esta fotografía captada al salir al campo en el mundial de 1930 y comandar los “hurrah” que se lanzaban al aire en honor del equipo rival. El domingo se cumple el cincuentenario de su muerte.

En la crónica anterior reflexioné sobre la positiva realidad que experimenta la enorme mayoría de los integrantes de la sociedad uruguaya en los días previos al comienzo la Copa del Mundo de la FIFA Rusia 2018. Forman parte de este gigantesco núcleo los amantes del fútbol; los conocedores plenos de sus vericuetos; los que plenamente informados de la vida y milagros de jugadores, técnicos o dirigentes, así como también aquellos que poco o nada saben de la materia en cuestión, quienes se arriman por estos días al fútbol atraídos por la magia de la competencia mundial. En todos existe una euforia y optimismo pleno. Los más cautos aseguran que “del cuarto puesto no bajamos” y los más ilusionados sostienen que “Uruguay retorna campeón. Estos vaticinios apuestan al clásico “ya ganamos” que en otras palabras equivale a vender la piel del oso antes de cazarlo.

Por supuesto que esas opiniones triunfalistas tienen una base de sustentación aceptable y muy lógica. Un largo y exitoso proceso de “selecciones nacionales” a cuyo frente se encuentra desde 2006 el técnico Oscar Tabárez, que ha cumplido el objetivo del surgimiento constante de esos jugadores que en estos tiempos se denominan clase A, así como también una buena cantidad de “los otros”, los que acompañan a las estrellas con sus virtudes y defectos, permitiendo que a través de la mezcla de aptitudes el conjunto exhiba fortaleza defensiva y bondades en el ataque.

Sin embargo aquí en Europa la selección uruguaya no cotiza. Esta afirmación surge no sólo del contacto diario con la vida en las ciudades que fuimos visitando hasta la llegada a Ekaterimburgo, el lugar donde debutarán los celestes. Tampoco las casas de apuestas colocan a Uruguay como favorito o peleando entre los primeros. La selección celeste está en el noveno lugar entre los países que participan en Rusia 2018. He aquí las primeras posiciones que en los últimos días pasó a liderar Brasil luego de su actuación en los partidos disputados previamente, desplazando a Alemania al segundo lugar. Los números que siguen refieren a la cotización de cinco sitios de apuestas cuyos nombres son indicados en la planilla:

Selección Bet365 888 William Hill Betfair Promedio
Brasil 5,00 5,75 5,00 5,50 5,31
Alemania 5,50 5,75 5,50 5,50 5,56
Francia 7,00 6,50 7,50 6,50 6,88
España 8,00 8,00 7,50 7,00 7,63
Argentina 10,00 10,00 10,00 10,00 10,00
Bélgica 12,00 12,00 12,00 11,00 11,75
Inglaterra 19,00 18,00 17,00 17,00 17,75
Portugal 26,00 23,00 26,00 21,00 24,00
Uruguay 34,00 31,00 29,00 34,00 32,00
Croacia 34,00 32,00 29,00 34,00 32,25

Entiendo que le viene bien a los uruguayos, especialmente a los jugadores celestes, conocer esta realidad tan diferente a la que han vivido durante su permanencia en Montevideo antes de la partida hacia Rusia. Una vez más el mundo ignora a los uruguayos. Es lo mejor que puede ocurrir para que, más allá de la casi unanimidad de criterios eufóricos que existen en nuestro país, los muchachos tomen consciencia que el resto del mundo -que es todo-, no los reconoce como candidatos a levantar la Copa del Mundo de la FIFA. En estos momentos, a menos de un día del debut, lo importante es repetir y que se haga carne en todo el plantel de futbolistas, la última declaración pública del entrenador Tabárez en conferencia de prensa. Declaró con el mismo tino y criterio que lo caracteriza: “No puedo decir en este momento ‘hacer un buen Mundial es llegar a tal puesto’. Hacer un buen Mundial es llegar lo más lejos posible, y eso pasa por ganar partidos”. Exacto. Si los muchachos que enfundarán sus cuerpos con los colores celestes no se transforman en el Club Atlético Deportivo Ganar, la cátedra europea que coloca a Uruguay superando la primera fase pero quedando fuera en la segunda, se transformaría en dura realidad. El “proceso”, la calidad del actual plantel de jugadores que posee la selección y los esfuerzos realizados por los dirigentes de la AUF -cada uno a su turno desde 2006- para cumplir todas las exigencias del entrenador, no merecerían este final.

50 AÑOS DE LA MUERTE DE JOSÉ NASAZZI

Pos data: el destacado historiador de Nacional, Cr. Juan J. Melos, nos revela un recuerdo que no figuraba en nuestra agenda próxima. El venidero domingo 17 de junio se cumplen 50 años de la muerte de José Nasazzi Yarza. Había nacido el 24 de mayo de 1901 en la Villa Peñarol donde su padre trabajaba en los talleres del ferrocarril. Aunque cueste creerlo su partida de nacimiento -cuya copia del original poseo- señala que fue anotado en el registro civil en la ciudad de Artigas. Murió pocos días después de cumplir 68 años. Desde que debutó con la camiseta de Uruguay en el pecho se le otorgó la condición de capitán. Al decir de su amigo Diego Lucdero (Luis Sciutto) y compinche de barrio fue “el más grande capitán de la historia del fútbol uruguayo”Las conquistas que obtuvo, sus títulos y su postura ante el fútbol y la vida, así lo confirman. Se inició en el Lito FC, jugó en Roland Moor de la Liga Nacional durante un año para superar la imposibilidad de defender a Bella Vista cuando se fundó, porque el Lito FC no le otorgó el pase. Cumplido ese año en cuarentena se enroló en Bella Vista y finalizó su extensa trayectoria deportiva en Nacional. En su recuerdo voy a contar una historia.

Estudiantes de La Plata y Palmeiras disputaron el 16 de mayo de 1968 la tercera final de la Copa Libertadores de América en el Estadio Centenario de Montevideo. Los pincharratas llegaron días antes a nuestra capital, desarrollaron una serie de acciones para congraciarse con el pueblo oriental: ofrenda floral al monumento al Gral. Artigas que fue la tapa del número previo al partido de la revista El Gráfico, visita de hospitales y actuación en un preliminar en el Estadio Centenario -donde utilizaron una pelota de rugby en determinado momento-, el día 14 de mayo cuando Nacional festejó un nuevo aniversario. Está acción contrarrestó el efecto de alojarse en Los Aromos a la espera del partido. Junto con la delegación llegaron varios de los viejos integrantes de aquel equipo que denominaron “los profesores” y cuya delantera la integraban Lauri, Scopelli, Zozaya, Manuel Ferreira y Guaita. El escribano Ferreira al que apodaban Nolo, fue el capitán de Argentina en la final de 1930. Desde que se encontraron por primera vez en una cancha, la amistad entre Nasazzi y Nolo resultó entrañable. Mi troesma Diego Lucero llegó para cubrir el partido en las páginas de Clarín, el matutino tabloide que había fundado en 1945 con Roberto Noble. Intimo amigo de Nasazzi desde la época de niños en el barrio Bella Vista y luego compañeros en el equipo papal, junto con Nolo y otros ex futbolistas -recuerdo a Zozaya, Lauri, Roberto Sabarra y algún otro-, fueron a visitar a Nasazzi que se encontraba enfermo y en cama. Debido a la idolatría que despertaba en mí Diego Lucero y el inicio de una amistad que nació merced a la intervención de mi padre y Enrique Bugallo que desempeñaba el cargo de secretario en la embajada de Uruguay en Argentina, logré acompañarlos. La casa de Nasazzi, típica de clase media alta, con amplias comodidades, estaba en las inmediaciones de mi barrio, en la esquina de Enrique Martínez y -no lo tengo bien presente- Cufré o Juan Paullier, en pleno Jacinto Vera. Llegamos, abrió la puerta su señora, legítima esposa, francesa que José también conquistó en París en 1924 -Helena Ragout-, quién nos llevó al dormitorio. Allí estaba Nasazzi. El encuentro emocionante y breve se cerró con este diálogo:

-“Nolo, quedate tranquilo que a la sin ojos le voy a dar pelea y le va a costar llevarme”, susurró Nasazzi con voz lenta. No recuerda mi memoria si fue “a la sin ojos” o “a la sin huesos”, términos que antiguamente se utilizaban para denominar a la muerte.

-“Claro, capitán, claro”, apenas musitó Nolo.

El fuerte apretó de manos de Diego Lucero a su entrañable amigo, el “¡chau!” de los otros compañeros y… apenas un mes y días después el cáncer pudo más…

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